29 de agosto de 2013

El catedrático y el registrador

Para Carlos Floriano, el portavoz del PP, la profesión de Rajoy es el ‘summum’ de la escala social y económica y en cambio desprecia la enseñanza

Carlos Floriano tiene un importante cargo en el Partido Popular, vicesecretario general de Organización. Posee, además, un sentido aguerrido de su misión, siempre presto a vencer al dragón, previsiblemente socialista, con una mayor dosis de fuego, alimentada por varios bidones de gasolina. Al presidente y a la secretaria general del partido les debe gustar este estilo guerrillero, porque suele lucir en las grandes ocasiones. De verbo fácil pero de pensamiento pedregoso, a veces chocan uno y otro con el resultado previsible: un absoluto disparate, un molesto desvarío.

En esta línea, Floriano ha sido el encargado por su partido de responder a la publicación de las declaraciones de la renta de Alfredo Pérez Rubalcaba. Además de otras consideraciones, Floriano ha dicho que lo que debería compararse es “cuánto habría ganado un catedrático de Química”, como podría haber llegado a ser Rubalcaba si hubiera seguido en la universidad, “frente a un registrador de la propiedad” como Rajoy, profesión que para Floriano debe ser el summum de la escala social y económica.

Salvemos la pequeña dificultad metodológica para tan complejo razonamiento del hecho siempre posible, aunque no sabemos si probable, de que quizá Rubalcaba hubiera abandonado la universidad para ser fichado como director general de una importante multinacional química con un sueldo astronómico por vender carísimas cremas anti arrugas.

Dos apuntes. Por un lado, la frase refleja el alto concepto que tiene la derecha española sobre los méritos —y su correspondiente compensación— de los profesionales que se dedican a la enseñanza. Es obvio para Floriano que un catedrático, de química en este caso, pero da igual la materia, debe cobrar mucho menos, muchísimo menos, que todo un registrador de la propiedad, sin duda importantísima profesión.

Y dos: ¿podrían dejar de decirnos desde el PP, incluido el mismo presidente, que de haber seguido ejerciendo como registrador de la propiedad hubiera ganado mucho más dinero? Es feo y zafio, pero además la respuesta es evidente: ¿alguien le ha forzado a ser un mísero político que solo ha ganado casi dos millones de euros en diez años?

Fuente: El País

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