4 de enero de 2013

Realidad educativa: Dosier de la Federación de Asociaciones de Madres y Padres de la Provincia de Valencia

PRESUPUESTOS VALENCIANOS 2013

En cuanto a los presupuestos para el año 2013, en ningún caso podemos compartir el recorte de casi 500 millones de euros ni las palabras de la Consellera, Mª José Catalá, según las cuales se puede “hacer más con menos” y que las medidas “de ajuste” no afectarán la calidad educativa.

Una de las partidas más castigadas es la de los Comedores escolares que pasa de tener un presupuesto de 8.455.000 € en el año  2010 a 1.700.000 € para 2013, lo que supone un recorte del 70%!!!.

La otra partida en la que el recorte llega también al 70% es la correspondiente a la Gratuidad de los libros de texto.

En los últimos dos años el recorte en el capítulo de personal supone la pérdida de 5.000 profesionales. Los docentes que quedan tienen que trabajar más horas, con grupos más numerosos, con peores condiciones laborales y con menos posibilidades de formación.

Aparece una nueva línea: Programa de colaboración para la reducción del abandono escolar. Esta partida dotada con medio millón de euros es claramente insuficiente si pensamos que tiene que ser repartida entre un millar de centros de toda la comunidad que a finales del curso pasado firmaron el llamado Contrato programa.

La línea de Financiación de operación corriente de CIEGSA aumenta en un 7% para hacer frente a obligaciones pendientes. Y por otro lado la construcción de nuevos centros es prácticamente inexistente.

Estos presupuestos son la prueba del abandono en el que el gobierno valenciano del PP deja en la escuela pública.

COMEDORES ESCOLARES

El intento de Consellería de abaratar costes a la partida de comedores escolares mediante las fiambreras ha sido un fracaso. Las familias han seguido optando por la calidad y mayoritariamente han preferido la oferta de comedor que ha habido hasta ahora.

El problema ha sido en la dotación de las becas. Los requisitos para ser beneficiario de un 100% de la beca de comedor han sido tan restrictivos que sólo unas pocas familias han sido becadas en su totalidad. Hay familias a las que se ha concedido un 70% o un 40% de  la beca y ante la imposibilidad de pagar la parte proporcional hasta el 100% han tenido que renunciar a la beca y al comedor. 

El siguiente paso para cargarse el comedor es la propuesta de implantar la jornada continúa en los centros públicos. Los centros que optan por la jornada continua, tal como ha pasado por ejemplo en Baleares, dejarán de recibir la ayuda de Consellería y acabarán cerrando porque los precios se encarecerán de una manera que hará imposible que las familias puedan soportar el gasto. Este es uno de los motivos por el que, desde Fapa-Valencia pensamos que las familias no podemos aceptar la jornada continua.

JORNADA CONTINUA

Desde los sindicatos hace tiempo que, en cuando en cuando, nos ha llegado esta propuesta que, tanto a Fapa-Valencia como todas las Federaciones y Confederaciones de Ampa miembros de Ceapa, nos ha parecido contraria a los intereses de la mayor parte de las familias en todo todo el estado.

Ahora es la propia Consellería de Educación la que, por varios intereses (dividir a la comunidad educativa y ahorrarse el gasto del comedor), está intentando implantar la propuesta de Jornada Continuada a los centros de enseñanza pública.

Elena Martín Ortega, profesora de Psicología de la Educación de la Universidad Autónoma de Madrid, aporta la siguiente reflexión: 
“…Cuál es la jornada más adecuada para nuestras escuelas. Responder a esta pregunta supone centrar la reflexión en los intereses del alumnado y tomar sus necesidades como el criterio que tiene que orientar las decisiones a tomar a este respeto”.
Para analizar este problema convendría distinguir entre el tiempo propiamente lectivo, en el que se llevan a cabo en los centros actividades de instrucción, y un tiempo no menos importante en el que las escuelas ofrecen otras experiencias que son también educación.

¿Debe el horario lectivo desenrollarse de forma intensiva o continua? ¿Es aconsejable que los alumnos tengan todas las clases de la jornada seguidas, sin un corte para hacer la comida y descanso? Hay argumentos claros para contestar que no a estas preguntas. La organización de los tiempos y los ritmos influye siempre en el aprendizaje, pero cuando nos referimos a determinadas edades, esto es todavía más importante. Los niños y las niñas de 3 a 11 años necesitan momentos de cambio y ruptura que les permitan descansar y recuperar la atención.

La comida es también un elemento necesario. Teniendo en cuenta las horas que pasan entre el desayuno y el momento de la comida, que por desgracia van aumentando sobre todo en zonas donde el desplazamiento al colegio trae tiempo y en los casos en que los progenitores tienen que irse antes dejando a los niños ya preparados, no es razonable dilatar todavía más el horario del comedor. En la mayoría de los sistemas educativos europeos este corte para comer existe, si bien es cierto que no tiene por qué ser tan largo como el que ahora hay en la mayor parte de nuestros centros. Para evitar los cuatro viajes al colegio que en algunos casos pueden hacer las familias, habría que asegurar que el comedor fuera un servicio generalizado con el suficiente número de becas porque ningún niño dejara de utilizarlo por razones económicas.

Además de estas razones estrechamente ligadas a características básicas del desarrollo, no tenemos que olvidar otro argumento:

Los espacios de ocio son ámbitos privilegiados para educar en la afectividad, en la interacción social, en las aficiones, en la amistad. Estos tiempos de ocio tienen que tener, pues, una duración que permita llevar a cabo juegos y actividades que exigen un mínimo de tiempo. La jornada que puede dar respuesta a estas necesidades no es la denominada jornada continua. Respetando este equilibrio, se pueden organizar muchos horarios. El problema no es acabar a las cinco o acabar a las tres. El problema es cómo distribuir internamente las actividades para asegurar que estas condiciones se cumplan.

Muchas familias tienen un horario que no les permitiría atender sus hijos si estos abandonaran la escuela antes de lo que lo hacen ahora. Una mayor oferta de actividades educativas en los centros, si bien ya no de carácter lectivo, es hoy en día una necesidad que la sociedad está poniendo claramente de manifiesto. Y estas actividades no pueden depender de la voluntad y la capacidad de las familias de cada centro para organizarlas y financiarlas. Esto podría traer que precisamente aquellos que más lo necesitan, pudieran no disfrutar de esta oferta. La escuela tiene una función irrenunciable de compensación de las desigualdades que se vería amenazadas. Tendrían que ser las administraciones, en especial los ayuntamientos por su proximidad a los centros, los que garantizaran este tiempo educativo para todos sin discriminación posible por motivos económicos. Pero actualmente esto no está asegurado.

Por otro lado, en la discusión sobre la jornada continua se ha mezclado indebidamente la legítima aspiración de los docentes a mejorar sus condiciones laborales. El horario de los docentes no tiene por qué coincidir con el de los alumnos. Una jornada partida no implica necesariamente un único horario posible para el profesorado. Y no es conveniente entrecruzar ambos reflexiones.

Sin duda la polémica tiene más matices. Pero hay dos que no me resisto a dejar planteados aunque sea como meras preguntas. Podría tener algo que ver en los resultados académicos más favorables que habitualmente obtiene el alumnado de determinadas comunidades autónomas ¿el hecho que mantengan una jornada partida, incluso en educación secundaria? Sin pensar, por supuesto, que este sea el único factor que explica esta realidad, no tendríamos que dejar de valorarlo. Por otro lado, por qué si la jornada continua es tan positiva, la enseñanza privada al qué muchas veces se asocia, con razón o sin ella, una educación de calidad no se ha planteado la necesidad de este cambio, sino más bien al contrario, ¿consideran la amplitud y riqueza de su oferta educativa uno de los pilares de sus centros?.

Basándonos, entre otros, con este razonamiento, Fapa-Valencia no puede, respetando determinadas circunstancias, estar de acuerdo con la jornada continua y hace un llamamiento a los docentes y a los sindicatos que los representan por qué traen su reivindicación a una reorganización de su tiempo laboral que pueda hacer compatible los intereses de los docentes y los de las familias. Esto nos haría fuertes e iría en beneficio de la escuela pública.

Pero en el supuesto de que en vuestro centro se comience el proceso de cambio de jornada, podéis encontrar información en la web de Fapa con toda la información respecto a los pasos que hay que dar.

ZONA ÚNICA

Consiste al eliminar o al bajar la puntuación de la proximidad del centro educativo al domicilio como requisito fundamental en el proceso de escolarización del alumnado. La LOE exige que el criterio de proximidad esté presente en las bases del proceso de escolarización pero intuimos que la LOMCE lo eliminará. Con esto desaparece la zonificación o distritos escolares en los centros y se crea la ZONA única. 

La libertad de solicitar, pero no de elección

Dicen que así las familias tendrán libertad de elección de centro pero, en realidad, es simplemente, libertad de solicitud de centro porque nada garantiza que tendrá plaza asegurada en aquel centro que haya elegido y quizás tampoco en el de su entorno o barrio. Pero tenemos que tener claro que la zona única no hará que aumente la oferta educativa. Habrá liberta para elegir plaza pero no habrá suficientes plazas para cubrir la demanda. Sólo hay apariencia de libertad. El engaño de la zona única está que permite a más familias pedir un mismo centro sin ser conscientes que será el centro quién las elegirá a ellas. 

El criterio de proximidad: la inserción en el entorno

Desde Fapa-Valencia y la Confederación Gonzalo Anaya siempre hemos apostado por la proximidad del domicilio a la escuela como criterio fundamental para la escolarización. El motivo principal es la relación del niño/a con su entorno; cuestión que consideramos muy importante para su educación. Esto responde a un concepto de la educación por el cual la inserción de la persona en el entorno (el barrio, la calle y el vecindario) es básica para su desarrollo integral como persona arraigada a su espacio más próximo. No sólo lo pensamos nosotros, también lo cree la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico): la proximidad es uno de los criterios principales para sus integrantes (27 de los 33 países) han fijado el lugar de residencia de la familia o el lugar donde trabajan los padres como elemento fundamental en la asignación de un colegio o instituto.

La reivindicación histórica

Con esto no creemos que el actual proceso de escolarización sea perfecto y por eso una de las reivindicaciones históricas de la Confederación ha sido exigir medidas para corregir los desequilibrios en la escolarización que han provocado consecuencias como la segregación del alumnado en determinados centros, la masificación de unos centros educativos y la falta de alumnado en otros, la distribución desequilibrada del alumnado con NEE o los recién llegados. 

Por eso, consideramos que hay que mejorar el actual proceso de escolarización pero, en ningún caso, pensamos que la zona única solucione estas problemáticas porque, con toda seguridad, todavía las agravará más: derivando más alumnos hacia la concertada o hacia los centros públicos más solicitados. 

El establecimiento de la zona única genera un ambiente competitivo en el que el punto de partida no es el mismo para todos los centros. La Consellería tendría que averiguar los motivos que llevan a que un centro tenga menos demanda, establecer las soluciones y poner los recursos para que estas se lleven adelante. No hacerlo así trae siempre lo mismo: el alumnado procedente de familias con menos recursos económicos o culturales no podrán desplazarse lejos de su domicilio por falta de medios, entonces sin recursos económicos nunca habrá liberta de elección. 

Por una cuestión de coherencia la zona única tendría que traer implícitamente que hubiera una oficina única de matriculación. Sólo así, con una única oficina de matriculación, pública y sin interés de parte, donde se baremaran objetivamente todas las solicitudes, se podría garantizar la libertad de los padres para elegir centro, pero su existencia entraría en contradicción con el objetivo que realmente está defendiendo la consellería: la libertad de los centros privados y concertados para elegir claramente a su alumnado.

Este tema de la zona única está vinculado a la Comunidad de Madrid con la creación de ranking de centros educativos y en la competitividad entre los centros educativos.

PRUEBAS DIAGNÓSTICAS

Y esto nos trae a las pruebas diagnósticas que ha implantado la Consellería de educación a los cursos de 4º de primaria y 2º de ESO. La implantación de estas pruebas era una manera de argumentar que la Comunidad Valenciana no participaba de las pruebas PISA porque su sistema educativo ya disponía de un sistema de evaluación propia. Según la Consellería los resultados de estas pruebas iban a servir para poner medidas para corregir el fracaso en aquellos centros con peores resultados.

La realidad ha sido otra: Por un lado la consellería no ha parado de recortar en programas contra el fracaso escolar, con lo cual los proyectos de mejora elaborados por los centros se han llevado adelante sólo parcialmente y gracias al voluntarismo de sus docentes. Por otro lado ha hecho servir los resultados de las pruebas diagnósticas para crear un ranking de centros. 

La demagoga de la Consellera de Educación ahora nos dice que, en defensa de la libertad de las familias para elegir centro, hará público el ranking. El éxito del sistema educativo valenciano quiere basarlo en la competitividad entre centros, no en poner a disposición de los mismos los medios suficientes para hacer frente al abandono y al fracaso escolar. Con esto se da pie a que haya una línea de centros de primera, de segunda, de tercera o de no sabemos qué categoría. Con la constitución de la Zona Única se completa la cuadratura del círculo.

La Consellería publicó las instrucciones (28-8-2012) para la adopción de medidas de mejora como consecuencia de los resultados de la evaluación diagnóstica 2012 (web de Fapa).
Este tema ha sido tratado en los Consejos Escolares de centro. La postura que FAPA-Valencia os animaba a defender era la siguiente:
  1. Cómo siempre se adoptan medidas en consecuencia de unos resultados y no medidas de prevención de los resultados. La Consellería no trabaja en la prevención sino que actúa ante un resultado ya negativo.
  2. Los padres y madres ponemos en entredicho estas pruebas de la Consellería, sujetas a la profesionalidad de los docentes en la introducción de datos pero también a la exclusión o no en dichas pruebas de determinados alumnos.
  3. FAPA-Valencia, en su momento, reclamó la necesidad de un evaluador externo para traer adelante pruebas de este tipo. El más internacionalmente reconocido es PISA, a las pruebas del cual la Consellería no ha querido someterse ante el temor de obtener unos resultados comparativamente muy inferiores a los de las otras Comunidades Autónomas.
  4. Las pruebas de evaluación diagnóstica, que reflejan el suspenso de los alumnos en las áreas instrumentales, demuestran la no existencia de un plan de choque contra el fracaso escolar por parte de la administración pública valenciana. De hecho por toda la comunidad educativa es conocida la falta de inversión de la Consellería de Educación para el curso 2012-2013 respecto de cualquier programa contra el fracaso escolar, como por ejemplo la compensatoria, la diversificación curricular o el PASE, programas que se han reducido mucho a lo largo de los últimos años.

Consejo Escolar Municipal

Hace falta que dinamicemos el Consejo Escolar Municipal y que no sea simplemente un órgano que a principio de año den o no el visto bueno  a la propuesta de arreglo escolar y al final de curso aprueben las fiestas locales.

“El Consejo Escolar Municipal elaborará anualmente un informe sobre la situación de la educación en el municipio respectivo.” (Artículo 14.2 de la Ley 6/2010, de 28 de mayo, de la Generalitat Valenciana, de modificación del Texto Refundido de la Ley de Consejos Escolares de la Comunidad Valenciana, aprobado por el Decreto Legislativo de 16 de enero de 1989)

Esto no es una recomendación o una sugerencia, sino un imperativo legal: el Consejo Escolar Municipal tiene que elaborar un Informe sobre la situación de la educación en su municipio. Educación no es sólo escolarización, sino muchas más cosas. 

Para favorecer la realización de este Informe, la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnas (FAPA) de la provincia de Valencia, pone al vuestra alcance una Guía (consultar web de Fapa-Valencia), en la cual se explica cómo hacer el informe según los 7 indicadores educativos de la Unión Europea y 2 epígrafes más sobre participación y formación.

1. Participación en la Educación Infantil. 
2. Personas que obtienen un bajo rendimiento.
3. Abandono escolar.
4. Rendimiento de la educación de los jóvenes.
5. Personas tituladas en matemáticas, ciencias y tecnología.
6. Rendimiento en materia de educación superior.
7. Participación de las personas adultas en la formación.
8. Formación continúa del profesorado
9. Participación de los miembros de la comunidad educativa.

Arreglo escolar 2013/2014

El pasado día 20 de noviembre la Dirección general de Centros y la Dirección general de Personal sacaron las instrucciones sobre las que basarán la propuesta de arreglo escolar para el curso 2013/2014. Hace falta que estemos alerta y trabajemos conjuntamente con los equipos directivos para hacer frente común ante posibles supresiones de unidades y de profesorado en nuestros centros. El Consejo Escolar de centro aprueba las alegaciones y las presenta al Consejo Escolar Municipal; con un buen informe sobre la situación de la educación en nuestro municipio, con unas buenas alegaciones y con una comunidad educativa unida podemos hacer frente a todas aquellas propuestas que atentan contra la escuela pública.

LOMCE

FAPA – Valencia manifiesta su rechazo al anteproyecto de ley educativa del ministro Wert y a la grave situación actual de recortes y desmantelamiento que está sufriendo la educación como servicio público fundamental. 

Este ataque contra los derechos sociales, de ciudadanía y educativos, desmantela el servicio público que hemos ido construyendo desde el inicio de la democracia y nos vuelve atrás a la escuela franquista.

La ideología sobre la que se construye el anteproyecto de ley de Wert y los recortes neoliberales atentan contra las condiciones de vida y las conquistas sociales de la clase trabajadora y contra los derechos lingüísticos del valenciano.
  • Rechazamos que cada nuevo gobierno traiga una nueva ley de educación que no cuenta con el consenso de los diferentes sectores sociales, que nace con una clara ideología neoliberal, reaccionaria, segregadora y que desestabiliza a las comunidades educativas.
  • Así mismo, no ha tenido ni informe previo de situación, ni debate, ni participación real de la comunidad educativa y supondrá la pérdida de posibilidad de participación de la comunidad educativa, en las decisiones pedagógicas y organizativas de los centros educativos. En cambio sí ha sido consensuada, y de escondidas, con la iglesia católica, para que la religión tenga gran presencia en las aulas atentando contra una educación laica. 
  • Está llevándose a cabo de manera impuesta, sin escuchar, apresuradamente y nos traerá a tiempo pasados, volviendo a cometer errores importantes como por ejemplo la reválida o la desaparición de los programas óptimos de enseñanza como es la inmersión lingüística en valenciano; modelos educativos de sobra superados en el franquismo.
  • No se basa en ningún precepto pedagógico sino que más bien los infringe todos.
  • Provocará una confrontación política en torno la educación.
  • Empeorará la calidad de la educación y transformará la formación integral y compensadora de desigualdades sociales en una carrera de obstáculos y de pruebas memorísticas.
  • Será otro embate destinado al empobrecimiento de la escuela pública. Atenta contra los derechos lingüísticos de la ciudadanía al imposibilitar el diseño de programas en valenciano e impide el diseño lingüístico de cada centro educativo por parte de su comunidad educativa.
  • Instaura un modelo educativo que prima la competitividad, la selección y segregación social y que elude el papel del estado y la educación como compensadora de desigualdades y garatizadora del acceso a la educación.
  • Limita los derechos del profesorado y la calidad de la atención educativa con el incremento de ratios, horas lectivas y la pérdida de derechos laborales.

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