22 de noviembre de 2012

El sistema educativo español no es malo, los que lo gestionan sí


Sec. de Educación,
Universidades y Formación

Del análisis de los últimos datos recogidos –del curso 2010, con previsiones para 2011 y 2012- en documentos oficiales de diferentes fuentes se desprende que la gran mayoría del alumnado español es de tipo público (67’9%) -salvo por tres excepciones dadas en Madrid, País Vasco y Comunidad Valenciana-. Previéndose que, lejos de disminuir, el número de matriculados en la enseñanza obligatoria irá aumentando anualmente, siendo el porcentaje de alumnado en el segundo ciclo de educación infantil muy elevado (hablando de cifras cercanas al 100%) que, pese a no ser obligatorio, es público -impartido por profesorado contratado por el Estado- y gratuito (razón de peso que puede influir en el citado porcentaje sobre los recogidos en otros países). Así, alcanzados casi los 8 millones de estudiantes en el curso 2011-2012 en todas las enseñanzas generales no universitarias, no se entiende que actualmente se estén dando recortes en recursos humanos que afectan sobre todo a los centros públicos y dado que esto afecta directamente a la calidad de la enseñanza impartida en nuestro país en tanto que la ratio alumnado/profesor aumenta. Asimismo encontramos que hay menos profesorado para hacer frente a un porcentaje muy elevado de inmigrantes en las aulas de los centros con titularidad pública siendo la media nacional de 81’9%, además de una reducción importante en los recursos (materiales y humanos) dedicados a la atención individualizada de alumnos y alumnas que así lo precisan por dificultades en el aprendizaje.

También ha ido aumentando tanto el número de individuos que consiguen el título de bachillerato, como el porcentaje de alumnado matriculado en estudios de educación superior  -universitarios y técnicos (CFGS)- desde el año 2008, pudiendo achacarse a la dificultad, derivada de la crisis económica, de la juventud de acceder al mercado laboral, continuando así su formación con la esperanza de aumentar su empleabilidad.

En cuanto al abandono y fracaso escolar son dos situaciones que, tristemente, se dan en nuestro país. En el año 2010 se aprecia que la media nacional referida al abandono, de personas de entre 18 y 24 años, es del 28’4%. Dato significativo que actualmente se está viendo afectado positivamente con el retorno de las personas que no continuaron con estudios superiores. Dada la actual coyuntura económica se puede concluir sin temor a equivocarse que: el hecho de que esto esté sucediendo tiene sus razones en una mejora de la valoración, por parte de la población, de los beneficios que se le atribuyen a la educación (mayores posibilidades de conseguir un puesto de trabajo, mayores ingresos, mejores empleos, etc.).

Si nos centramos en el fracaso escolar los datos revelan que el porcentaje nacional se sitúa en el 20% y, si nos fijamos en datos de años anteriores, se puede apreciar que el porcentaje ha ido disminuyendo constantemente desde el año 2001 cuando se situaba en un 44%. Pese a ello, y comparando con los países de la UE y la OCDE, el porcentaje sigue siendo elevado e inferior a la media europea que se sitúa en el 17%, si bien es cierto que  no resulta un dato tan catastrófico como se transmite desde los medios de comunicación. Y siendo también cierto que, al ser un porcentaje general de todas las CC.AA, aquellas cuyo fracaso no es elevado contribuyen a suavizar el resultado general final.

Si hablamos del gasto público destinado a la educación vemos que España destina más de 10.000 dólares anuales por alumno/a a la educación pública, siendo muy superior el porcentaje de la UE y la OCDE (21% más) en todos los niveles educativos obligatorios y no obligatorios. Además, se percibe que el gasto público aumenta anualmente, destinándose cada vez mayores porcentajes del PIB al sector educativo –aunque los datos varían notablemente según el documento que se consulte, siendo de casi un 5% en el Datos y Cifras. Curso escolar 2011-2012 y del 2’9% en el artículo de Neus Caballer de El país, ni una ni otra fuente son del todo fiables, la primera por proceder del Gobierno y la segunda por encontrarse dentro de un texto que ataca la educación valenciana-. Si esto es así ¿qué pasa con la falta de recursos humanos y materiales? ¿qué pasa con las infraestructuras? Claramente, y como única explicación, se debe a una mala gestión del dinero público en la educación y a todos los niveles educativos.

Por otro lado se ve que, también anualmente, aumenta la cuantía de dinero destinado a becas y ayudas pero, al contrario de lo que debería ser, el número de personas que perciben una ayuda (de comedor, de material escolar, etc.) -en vez de aumentar- disminuye, es decir, hay más dinero para menos personas ¿por qué? No sabemos decir si el motivo es que los parámetros para becar o no becar, o conceder o no conceder una ayuda, han cambiado o que el número de ayudas se han reducido en número pero aumentado en valor.

Resulta interesante hablar también del entorno de los centros educativos ya que, pese a ser la educación una competencia descentralizada, la autonomía que poseen los propios centros es muy reducida repercutiendo esto negativamente a la capacidad de éstos de responder a las necesidades –derivadas del contexto particular y único- que el alumnado necesita tener cubiertas, quedando el papel del profesorado como insuficiente. De aquí puede derivarse el poco prestigio profesional de los y las profesionales de la educación ya que -tal y como se ve en los datos del documento Panorama de la educación- perciben de media mayor salario que el profesorado de la UE y la OCDE y que otras figuras profesionales. 

Si nos centramos en la Comunidad Valenciana encontramos incongruencias con las medias nacionales. Para empezar, el gasto que se destina por alumna/o de centro público asevera una continua reducción en comparación al resto de CC.AA, y ello pese a dedicarse un 30’8% -otra vez, ¿en qué se invierte el dinero y cómo se gestiona?- del presupuesto de la Generalitat.  Para más inri el Gobierno de la Comunidad Valenciana, al igual que todos los Gobiernos autonómicos, gasta mayor cantidad de dinero a alumnado de centros concertados que de públicos.

La tasa de abandono, como en todo el territorio nacional, ha descendido debido al retorno de alumnado de entre 18 y 24 años a ciclos formativos. Aunque el porcentaje es 29’2% y sólo está superado por tres CC.AA –Baleares, Ceuta y Melilla-. Se repite el hecho de que más de un cuarto de la población de la comunidad autónoma no continúa hacia estudios postobligatorios.

En cuanto al fracaso escolar, se ha disparado entre el año 2000 y 2012 en 11’6 puntos, llegando al 37%. La causa de esto puede estar en, además de la mala gestión del presupuesto, en los recortes (lo que repercute en que se haya dado un descenso de contratación de personal desde 2010, así como en la formación del profesorado que figura a la cola de España) que se han ido llevando a cabo y en el alto porcentaje (85%) de alumnado inmigrante en centros públicos. Resulta alarmante que bastante más de un cuarto de la población valenciana fracase en sus estudios y mucho de ello tendrán que ver las políticas educativas del gobierno del Partido Popular que se alarga bastante en el tiempo. Señalar que la Generalitat es reticente a aplicar programas para combatir el fracaso escolar en primaria y secundaria, situándose a la cola en su implementación, y además ha efectuado un recorte del 40% sobre el presupuesto para llevarlos a cabo e igualmente ha reducido a la mitad el plan de integración del inmigrante.

Por otra parte encontramos que solo el 20% del alumnado de infantil estudia inglés (contemplado en la LOE) mientras que la media nacional se sitúa en 71% y hay comunidades, como La Rioja, donde el 100% de matriculados/as en esta etapa educativa estudian inglés. Así encontramos que, hoy en día, hay una cola brutal para acceder a la Escuela Oficial de Idiomas para aprender el inglés que no se aprende en las escuelas e institutos.

Para ir finalizando podemos afirmar que, pese a lo contrario, hay más presupuesto para educación (de hecho hay una potente inversión por alumno/a en comparación con los datos de la UE y la OCDE mencionados anteriormente) del que se cree pero que, tal y como hemos señalado, no se gestiona ni aprovecha adecuadamente

Esta realidad se refleja, sobre todo, en los centros públicos ya que, de hecho, el porcentaje referido a los centros con titularidad pública ronda el 70%. Esto es algo bueno ya que significa que la gran mayoría de la educación que se imparte en nuestro país es de origen público, gratuito, igualitario y democrático. Pero estos mismos centros aseveran una baja calidad de infraestructuras -los eternos barracones de la Comunidad Valenciana-, falta de profesorado (que además de no contratarse a nuevo, se está despidiendo al que ya había) y el consecuente aumento de la ratio -decir que las indicadas en el documento Datos y Cifras en nada reflejan la realidad ya que se ha hinchado la media contabilizando al profesorado al completo, de todas las etapas y todas las especialidades-, gran porcentaje de alumnado inmigrante y recortes en los programas de integración para éstos y de refuerzo y apoyo al alumnado con dificultades de aprendizaje, que repercuten negativamente en las cifras de fracaso y abandono escolar que se vienen registrando.

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